viernes, 21 de enero de 2011

EFECTO BOOMERANG.

En el post VOLADURA CONTROLADA vimos que estamos en una crisis de deuda externa y que las instituciones europeas están consiguiendo que no cunda el pánico.

El objetivo es evitar el "efecto dominó" que consiste en que la crisis de un país lleve automaticamente a la de otro país.

Tras el rescate de Grecia se enfriaron los ánimos con una seríe de medidas que tranquilizaron los mercados internacionales de crédito: ayuda a Grecia, Plan de ayuda de 750.000 millones de € y test de estrés de la banca. Aunque las causas profundas (excesivo endeudamiento externo de los PIGS) no se resolvieron si se evitó una reacción en cadena.

Tras el rescate de Irlanda estamos viendo de nuevo movimientos tendentes a dosificar el miedo y evitar un contagio puro y duro de la crisis. La nueva disminución del miedo no resuelve el problema de fondo (excesivo endeudamiento de los PIGS), pero si evita lo que se ha llamado "efecto dominó".

La crisis de la deuda griega tuvo un detonante local: sus estadísticas falsas sobre la deuda. La crisis de la deuda irlandesa también ha tenido un detonante local: el saneamiento de sus entidades de crédito.

Portugal y España se merecen cada una enfrentarse al mercado y ser derrotadas también por causas locales y no generales.

Los críticos con Alemania y su comportamiento durante la actual crisis no son conscientes, o no quieren serlo, de que al entrar en el euro hemos entrado en el Cuarto Reich como ciudadanos de segunda, pues Alemania nunca entraría en una unión entre iguales, ni como primus inter pares, sino como potencia hegemónica. Y que Alemania juega su papel con maestría, pues todo lo ha aceptado ni resuelve el problema de los PIGS, ni la compromete gravemente. Y sin embargo el resto de la eurozona se acostumbra a aceptar sus diktats más o menos disimulados, y acabará por ceder para contentar a Berlín.

Cuando los cuatro PIGS hayan sido "rescatados", aún quedará por resolver no sólo sus actuales déficits fiscales sino también sus problemas macroeconómicos (déficit por cuenta corriente), y peor todavía, el plan de viabilidad de su endeudamiento externo tanto público como privado mediante las oportunas quitas y renegociaciones de deuda. Y el impacto de todo eso en los bancos de la zona euro.

La noticia buena es que el mundo ya se habrá habituado a esa perspectiva y habrá miedo pero no pánico.

La mala noticia es que aún faltará la tercera etapa de la crisis que comenzó el año 2007, de acuerdo con el criterio de José Luis Cárpatos:

- La primera etapa se propaga desde EE.UU. hacia el resto del mundo, con la caída de grandes entidades bancarias (sobretodo de EE.UU. e Inglaterra y algunas de la zona euro) y de países con gran deuda externa y moneda frágil (Islandia, países de Europa del Este).

- La segunda etapa es la crisis de países de la zona euro con alto endeudamiento externo y sin control de su propia moneda (PIGS).

- La tercera etapa desde la eurozona hacia EE.UU., y comprende la crisis de países con alto endeudamiento externo y moneda fuerte: Inglaterra y por último EE.UU.

Como un boomerang, que vuelve al punto de partida.

¿El fin de la crisis? Más bien el fin del principio de la crisis económica.

En el terreno geopolítico surgirá un nuevo orden mundial bajo la hegemonía del eje Berlín-París-Tokio en el ámbito occidental.

¿Y los BRIC? Desechables.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada